In Absentia: Recordando a Sandra Villena y en búsqueda de su Asesino

Sandra Villena, una profesional de datos de mercado de 32 años con gran promesa, fue asesinada mientras estaba de vacaciones en octubre de 2022. Casi un año después, sus amigos y familiares todavía buscan justicia, mientras aprenden a vivir con la ausencia que ahora llena sus vidas.

Credit: Siemond Chan

Este artículo se ha traducido íntegramente del inglés al español. Por lo tanto, todas las citas son tal y como aparecen en la versión inglesa.

Era la primavera de 2020, y el mundo tal como lo conocían estaba a un par de semanas de su fin. Los estadounidenses leían nerviosamente las noticias, observando cómo el nuevo coronavirus convertía gran parte de China continental en una zona fantasma. Esperaban en silencio que el caos que se desarrollaba al otro lado del Pacífico no alcanzara la misma intensidad al este del océano.

En Nueva York, Sandra Villena y su amiga cercana Farah Ali llegaron—un poco tarde, como siempre—a The Farm Soho, un edificio de intermedios y contradicciones. Mitad espacio de coworking, y mitad sala de fiestas, The Farm ofrecía cuatro pisos de encanto, logrado a través de una síntesis de detalles industriales de metal y vetas de madera rústica. Era el primero de marzo, y uno de los lofts albergaría una pequeña e íntima boda, a la que asistirían unas pocas docenas de amigos y familiares y un perro. Sería una celebración de todo lo que vendría para los recién casados y sus invitados, y también sería, sin saberlo, un adiós final para algunos.

Sandra

En la entrada del piso había una mesa, sobre la cual se encontraba un montón de pequeñas fichas de madera, cada una cortada en forma de corazón. Los amigos firmaron sus nombres en las fichas y las depositaron en un marco de vidrio, pintado de blanco y dorado, que hacía las veces de libro de visitas y emblema de la relación de larga distancia de la pareja que había abarcado desde Nueva Jersey hasta California. “Nuestra aventura comienza”, decía el marco cerca de la ranura para las fichas.

La amenaza de un nuevo virus potencialmente mortal, hizo que la boda se había planeado en apenas unas semanas. El día no fue menos estresante para la novia, Julia, que las semanas previas a la bod. Ver a sus amigos que se habían reunido todos a última hora, le brindó cierta tranquilidad.

Sandra, que entonces estaba a punto de cumplir 30 años, llegó a la fiesta luciendo un vestido azul y blanco con lentejuelas. Venía preparada para bailar y con un discurso en mente.

Julia y Sandra se conocieron a través de su alma mater, Baruch, una universidad pública selectiva que forma parte del sistema de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Cuando Sandra se unió al grupo en 2015, Julia dirigía el comité de gestión de riesgos de la Sociedad de Finanzas y Economía de la escuela. En 2019, Julia presentó a Sandra a Farah, quien tomaba clases de en programas financieros y CTIM en la Universidad de Fordham.

Para la mayoría de los demás invitados, el día de la boda de Julia fue su primera y única interacción con Sandra, una persona amable que trabajaba duro y jugaba con la misma intensidad. Pero cuando las trágicas noticias de su muerte prematura se hicieron públicas dos años después, esos desconocidos la recordaron por su discurso.

Debido a un problema con la videografía, no existe ningún grabación, ya sea de vídeo o de audio, del discurso de boda de Sandra. Pero entre lágrimas de alegría, y quizás un sentimiento agridulce, Sandra le dijo a la sala que estaba muy feliz por su querida amiga y que esperaba encontrar un amor como el de Julia para llamarlo suyo algún día.

Las copas chocaron en señal de acuerdo.

Sandra

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Menos de tres años después, la vida de Sandra y la perspectiva de un final feliz fueron truncadas, se sospecha, en manos de su novio, Vicente Rosales, quien sigue prófugo. La pareja estaba de vacaciones en un complejo turístico en la playa ecuatoriana en el octubre del año pasado, después de que Sandra completara un largo y exigente proyecto de trabajo para la consultoría de datos de mercado CJC.

A medida que quedó claro que un nuevo virus alteraría profundamente la vida tal como la conocíamos, Sandra, una nativa de Perú y ciudadana estadounidense nacionalizada, tomó la decisión repentina—solo unos días después de la boda de Julia—de regresar a su ciudad natal de Piura para estar con su familia. Allí es donde Rosales y Sandra se conocieron.

Un funcionario del Departamento de Estado confirmó que falleció una ciudadana estadounidense en Ecuador en octubre de 2022 y dijo que la organización está “monitorizando las investigaciones de las autoridades locales”.

Poco después del asesinato de Sandra, la familia contrató los servicios de una abogada local, Paola Floreano, para ayudar a localizar y llevar a la justicia a Rosales. Sin embargo, el progreso, si es que se hizo alguno, fue lento, y Floreano no se presentó a tres entrevistas organizadas por WatersTechnology. Así que este verano, casi un año después de la muerte de Sandra, la familia tomó la decisión de comenzar de nuevo desde cero, y contaron con la ayuda de Santiago Escobar, socio fundador de Escobar Abogados Asociados.

Cuando Escobar recibió el caso, este fue clasificado como homicidio en lugar de femicidio, que es un delito tipificado por el asesinato de una mujer por su condición de mujer o por motivos de su identidad de género. Según el Danish Development Research Network, en Ecuador, cada 28 horas, una mujer es asesinada por su género. No fue hasta 2014 que el país tipificó este tipo de asesinato como delito.

En general, los femicidios se caracterizan por al menos uno de los cuatro atributos establecidos por las Naciones Unidas: roles de género estereotipados, discriminación hacia mujeres y niñas, relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres, o normas sociales perjudiciales. Al igual que en otros crímenes de odio, la carga de la prueba en un caso de femicidio es más alta que en un caso de homicidio.

La tarea de Escobar consiste en demostrar, según la Ley ecuatoriana, que la relación de Sandra con su presunto asesino sufrió un desequilibrio de poder que finalmente y directamente condujo a su asesinato.

Sandra

“Me entristece que haya tomado tanto tiempo para llegar a donde estamos ahora”, dice Escobar a WatersTechnology a través de una traductora, Rosa Loza, prima paterna de Sandra . “Porque si todo lo que está sucediendo ahora hubiera ocurrido antes, tal vez él ya habría sido atrapado en este momento”.

El nuevo equipo legal sabía que Rosales podría estar en cualquier parte del mundo, por lo tanto, solo tenía un plazo de una semana para reconstruir el caso. Escobar comenzó a buscar una Notificación Roja de Interpol, que solicita que las fuerzas del orden en todo el mundo ayuden en los esfuerzos para localizar y detener provisionalmente a una persona buscada. Después de trabajar con el fiscal general de Ecuador para justificar una solicitud de Notificación Roja a Interpol, basándose en la premisa de que Rosales había huido del país y aún estaba en el extranjero, recibió la aprobación para que se emitiera una Notificación Roja por parte de la organización policial internacional a mediados de agosto.

Además de la búsqueda a nivel internacional para encontrarlo, si Rosales es detenido, entonces empieza el procedimiento de extradición, un proceso que dura seis meses en promedio. Después de eso, comparecerá ante un tribunal compuesto por tres jueces, quienes decidirán su culpabilidad o inocencia. Escobar y la familia de Sandra buscan una condena de 34 años y seis meses, un año más de lo que Sandra debería haber cumplido este año.

Dorchen Leidholdt es una activista y líder en el movimiento para poner fin a la violencia contra las mujeres en todo el mundo. Desde 1994, ha sido directora del Center for Battered Women’s Legal Services en el Sanctuary for Families en Nueva York y es la fundadora de la Coalition Against Trafficking in Women, una ONG internacional que se opone al tráfico de personas y la explotación sexual de mujeres y niñas.

Cuando se asesina a un ciudadano estadounidense en el extranjero, teóricamente, las autoridades tienen un papel claro y sencillo dice Leidholdt. Sigue esta fórmula: el FBI abre su propia investigación, mientras que el Departamento de Estado trabaja para proporcionar asistencia consular a los familiares. Esto es verdad tanto si el ciudadano nació en suelo estadounidense como si no.

Sin embargo, hasta la fecha, ninguno de los familiares, amigos ni compañeros de trabajo de Sandra ha sido contactado por nadie del FBI pese a las numerosas llamadas telefónicas y correos electrónicos que enviaron a la agencia de inteligencia en busca de ayuda. Tampoco lo ha hecho el abogado de la familia. Múltiples intentos de WatersTechnology para contactar a los departamentos de justicia criminal del FBI también fueron infructuosos. Todavía, tampoco está claro si alguna vez se ha asignado un número de caso al asesinato de Sandra Villena por parte de la principal agencia federal de aplicación de la ley del país.

“Así es como debería seguirse el protocolo. Y si no se sigue, estaría preocupada de que se esté proporcionando un estándar de protección inferior a esta víctima y un menor grado de apoyo a la familia de esta víctima”, dice Leidholdt. “¿Habría sucedido esto si ella no hubiera sido una ciudadana estadounidense nacionalizada, sino alguien que hubiera nacido en los Estados Unidos?”

Sandra

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La única hermana de tres hermanos, Sandra era una extrovertida a quien le encantaba cantar, bailar y competir. Cuando era niña, asistió a una escuela católica y pasaba sus tardes estudiando sus tareas hasta el punto de descuidar sus juguetes (y quehaceres), recuerda su madre, Ada Manrique Borrego, hablando con WatersTechnology a través de Rosa.

Cuando tenía 12 años, Perú organizó un concurso de canto en el que participaron más de 300 concursantes. Siete fueron elegidos para avanzar a la próxima etapa, incluyendo Sandra, que resultó ser un par de años más joven que el requisito de edad mínima del concurso. Después de hacer trampa con su edad para competir en primer lugar, ya no pudo ocultar su estado de preadolescente y fue eliminada.

“No lo hiciste porque querías ser popular o famosa”, le dijo su padre, Gerardo Villena Calvo, a su hija decepcionada, “sino para demostrar a ti misma que podías hacerlo”.

Cuando cumplió 18 años, Sandra dejó Perú por Nueva York, lo que inicialmente iba a ser una mudanza temporal. Decidió quedarse cuando se enamoró a los 19 y se casó, pero la unión duró solo unos pocos años. Gerardo se preocupaba por su única hija, viviendo sola en un nuevo país y apenas adulta, pero le recordaba la razón por la que estaba allí: convertirse en una profesional y asegurarse la mejor vida posible.

Obtuvo una licenciatura en economía en Baruch y comenzó su primer trabajo financiero en Broadridge en 2016 como gerente de productos en la división de servicios de procesamiento de corretaje. Dejó la empresa en 2017 para unirse a CJC como ingeniera de datos de mercado. Fue allí donde desarrolló una afinidad por la ingeniería y había planeado seguir otra licenciatura en la disciplina, pero nunca tuvo la oportunidad.

En su carrera y sus relaciones profesionales, Sandra era valiente y una persona confiable, según Tom Tofte, jefe de servicios gestionados en CJC. Pero no era una persona monótona; también era conocida por su capacidad para dar excelentes recomendaciones de restaurantes para cualquier tipo de cocina o sugerencias de viaje para cualquier destino en un momento.

Su presencia era reconfortante, y su ausencia es surrealista. “Es una experiencia inefable”, dice Tofte.

Se habían despedido el viernes, con la seguridad de volver a verse el lunes. Pero esa tarde, cuando Tofte todavía no había recibido noticias de Sandra, sintió que algo estaba muy mal.

“Si fuera cualquier otra persona, podrías decir que tal vez pasó algo, tal vez se le perdió el teléfono o algo así. Pero con Sandra, sabía que eso no era buena señal”, dice.

Sandra

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Según la National Coalition Against Domestic Violence, una organización sin fines de lucro y grupo de presión con sede en los Estados Unidos, más de 10 millones de adultos son víctimas de violencia doméstica anualmente. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que 1 de cada 3 mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual en su vida, ya sea por parte de parejas o no parejas.

Las estadísticas demuestren la gravedad de un problema urgente de derechos humanos, pero no capturan las consecuencias muy reales, y a veces inescapables, de cómo el abuso afecta a sus víctimas y a quienes los rodean. De las mujeres presentadas hasta ahora en esta historia, al menos dos de ellas lo han enfrentado.

Cuando Julia y Sandra se conocieron en 2015, Julia, cuyo apellido se ha omitido, estaba atrapada silenciosamente en su propia relación abusiva. Inicialmente, forjaron una relación de trabajo, y trabajaron lo suficientemente bien juntas como para llegar a la final en la Competencia de Estudio de Caso Regional de la Asociación Internacional de Gerentes de Riesgos Profesionales ese año.

Durante años, nadie sospechó que algo estuviera mal con Julia, o si lo hicieron, lo consideraron impolítico o poco importante para mencionarlo. Luego, en 2018, una pelea física con su expareja la llevó al hospital , yella confió en una trabajadora social..

“Voy a decirte ahora mismo, desde mi experiencia profesional, si no encuentras una forma de salir de esta situación, vas a morir”, dijo la trabajadora social a Julia. “¿Quieres morir?”

Antes de que el abuso doméstico pasara de ser un concepto abstracto a una amarga realidad para Julia, no entendía por qué o cómo las mujeres en este tipo de relaciones permanecían con sus agresores. Pero, como aprendió, salir no es simplemente salir por la puerta y no es presentar un informe policial. Salir implica elaborar una estrategia, a veces con una sola oportunidad, que necesita una red de personas de confianza, engaño, dinero, refugio, determinación y, no menos importante, la capacidad de planificar y ejecutar a largo plazo, mientras se vive en modo de supervivencia todos los días. Salir significa permanecer fuera.

Con la ayuda de Safe Horizon, la organización sin fines de lucro de servicios para víctimas más grande de los Estados Unidos, Julia salió de la relación abusiva. Sandra, a quien Julia había llegado a conocer como considerada y ferozmente empática, se convirtió en su confidente, y se hicieron amigas cercanas. Durante un tiempo, pasaron cumpleaños en los Hamptons, bailaron toda la noche en la ciudad hasta la última ronda, viajaron a Miami y en general vivieron sus mejores vidas.

Eso habría sido un final mejor.

Sandra

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Fue en la primera fila de una clase de econometría un sábado en Baruch donde Sandra conoció a Carlos Martínez, un sudamericano tranquilo y con gafas, que había intercambiado su país natal, Colombia, por Nueva York y un trabajo en State Street. Era imposible no fijarse en ella; sentada en la primera fila con una grabadora y una mano siempre leventada, siempre estaba tomando apuntesy siempre hacía preguntas.

Los demás se fijaron tanto en ella que, al final de una de las primeras clases, se formó un grupo de compañeros a su alrededor, preguntándole si podía compartir la grabación con ellos. Carlos casi tenía miedo de unirse al grupo, tenía miedo de molestarla con otra solicitud de compartir sus apuntes. Si no le molestaría y solo si no le importaría, le preguntó con timidez el favor y dio su dirección de correo electrónico. Ella le preguntó si hablaba español. Él dijo que sí. Ella le dijo que no le creía. Y se convirtieron en los mejores amigos.

Cuando se conocieron, Carlos pasabaun mal momento con susalud mental, de lo que no hablaba con nadie. Pero Sandra, que había llegado de la nada a su vida, según Carlos, podía sacarle esta información sin esfuerzo. Entre los mejores cuencos de ramen que se pueden encontrar en Koreatown y las clases de meditación en Midtown a las que Sandra arrastró a Carlos más de una vez, Sandra siempre preguntaba: “¿Cómo estás? En serio”.

” Me comprendió. Me recogió y, de la persona que era, ella me cambió “, dice Carlos.

Nunca perdieron el contacto, incluso después de que ella regresó a Perú. Para su último cumpleaños, el 29 de abril de 2022, Carlos, Sandra y una amiga suyade Perú, Yanin, volaron a Cartagena, Colombia, para celebrar. Cumplió 32 años. El trío mantenía un chat de grupo. En el momento de la muerte de Sandra, estaban planeando el próximo viaje que harían. Él recuerda la emoción de Sandra por este viaje , hasta el final.

“La amistad trasciende la muerte”, dice Carlos, entre lágrimas. “Te conviertes en una buena persona cuando estás al lado de alguien como ella. He estado hablando con muchos amigos, y siempre es lo mismo: me convertí en una mejor persona cuando estaba con ella”.

Sandra

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“¿Hace ruido un árbol al caer si nadie está ahí para escucharlo? “es una pregunta con una respuesta insatisfactoria, ya sea que la enfoques en la ciencia o la filofíae. El sonido, después de todo, es simplemente vibración que debe ser percibida a través de los sentidos para interpretarla. La verdadera pregunta es si la vibración, por sí misma, importa. Si la percepción es todo lo que cuenta, ¿existe un árbol que nunca ha sido visto por un ojo? No puedes demostrar que existe.

Quizás la pregunta se equivoca en el enfoque; tal vez es mejor preguntar si tiene un impacto. Cuando un árbol cae, ¿deja astillas en el suelo, raíces en la tierra y un vacío en el aire? Sí, lo hace. No se puede ver o escuchar a Sandra Villena, , de la misma manera en que se puede mirar un árbol o escuchar un choque. Pero su existencia y lo que dejó por atrás están en todas partes.

Julia, que estaba en camino hacia una carrera de finanzas, se convirtió en una defensora en la corte con CASA Union County, un grupo de defensa para niños en el sistema de bienestar infantil de Nueva Jersey después de la muerte de Sandra. Farah apoyay dona a tres organizaciones que ayudan a las víctimas de violencia doméstica: Pillars of Peace, FACE y Asiyah Women’s Center. Desde que dejó su trabajo en JP Morgan Private Bank el año pasado, busca un puesto a tiempo completo con un impacto social. Y sigue escribiendo y procesando su dolor a través de micropoemas, un pasatiempo que Sandra inspiró, alentó y defendió. Carlos es una persona diferente y mejor.

El perro que Sandra dejó atrás, una shih-tzu llamada Rita, ahora reside con la madre de Sandra y vela a su lado. Su padre tomó la decisión de no contarle a su madre, la abuela de Sandra con quien ella tenía una relación muy cercana, sobre su muerte debido a su salud que se deteriora. Un agujero profundo atraviesa el centro de la familia.

Sin embargo, algunas cosas siguen igual, como la sociedad que falta de educación y recursos, lo que permite que mujeres como Sandra caen en el olvido.. Cuando Julia estaba en proceso de dejar su relación anterior, consultó a su lugar de trabajo, ya que su seguridad financiera estaría en cuestión durante el período de transición, y quería poder contar con su empleador, un gran banco estadounidense, para su protección. Dice que la trataron con desprecio y la dejaron con la sensación de que era demasiado difícil de manejar.

“Me trataron como un problema en ese momento”, dice. “No lo dijeron, pero me trataron como si quisieran que me fuera de allí y me dijeron algunas cosas bastante terribles”.”

El intercambio marcó un contraste entre la realidad de denunciar el abuso en el trabajo y los correos corporativos que se envían rutinariamente durante cada Mes de la Historia de la Mujer o el Día de Concienciación sobre la Violencia Doméstica (20 de octubre en Nueva York).

Sandra

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Antes de que Sandra, su familia y sus amigos fueran privados del futuro que todos habían imaginado juntos, Farah había estado preparando un libro de fotos de la boda para Julia, que nunca llegó a imprimir. Tenía dos montones de fotos, uno para Julia y otro para Sandra, que había estado guardando para compartir la próxima vez que el grupo se reuniera.

“En una pandemia, donde nada es seguro, esa amistad era segura. Sentíamos que íbamos a tenernos en nuestras vidas, que íbamos a tener tiempo”, dice Farah.

El tiempo, ese concepto tan caprichoso y que, cuando se acaba en algún lugar, te obliga a preguntarte si es mejor prepararse para lo peor y tener una sorpresa agradable o asumir lo mejor, o incluso lo normal, y quedarse atónito.

El tiempo es la razón por la que Farah nunca imprimió el libro, y es la razón por la que Sandra y Farah llegaron un poco tarde a la boda.

Por primera vez, a través de Zoom, la voz de Farah se quiebra. “Pensamos que teníamos tiempo”.

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Mujeres en el trabajo

Según el último censo de los Estados Unidos, realizado en 2020, las mujeres representan casi la mitad de la fuerza laboral nacional, pero ocupan solo el 27% de los puestos CTIM. Sin duda, habían logrado avances: el 8% de los trabajadores CTIM eran mujeres en 1970, pero el progreso había sido extremadamente lento.

Tom Tofte, colega de Sandra en CJC, le dice a WatersTechnology que ella tenía interés en comprender cómo funcionaba técnicamente el software de la empresa y cómo interactuaba con el sistema operativo y el hardware.

"Y tenía habilidad para ello", dice. Recientemente, había comenzado a asignarle tareas de gestión, como coordinar los cambios en el centro de datos y los planes de mantenimiento, una tarea que se reducía a manejar varias piezas en movimiento al mismo tiempo. Todos no tenían la habilidad para hacerlo.

Sandra

"Parecía gustarle el aspecto de la ingeniería, las complejidades y las partes minuciosas y cómo todas funcionaban juntas", dice. "Y habría progresado hacia eso con un par de años más de experiencia de manera natural".

Wei Zheng es profesora asociada de gestión y titular de la cátedra Richard R. Roscitt en Liderazgo en el Instituto Stevens de Tecnología, una universidad privada en Nueva Jersey. Su especialidad de investigación se encuentra en la intersección de liderazgo, diversidad e inclusión.

Aunque ve en su trabajo, y en su propia universidad, que el número de mujeres que buscan una educación técnica superior está creciendo, todavía existen una serie de desafíos en el lugar de trabajo para las mujeres, Los investigadores les llaman"predeterminados masculinos".

El entorno de trabajo tradicional ya sea en una oficina, de forma remota o híbrida, está configurado para ser más favorable para los hombres que para las mujeres, dice Zheng. Por ejemplo, no es raro celebrar reuniones de trabajo o programar llamadas tan temprano como a las 7 de la mañana . o tan tarde como a las 9 de la noche., especialmente cuando los husos horarios de los trabajadores entran en conflicto. Pero a menudo, las obligaciones laborales como estas son particularmente difíciles de gestionar para las madres con niños pequeños.

"Y hay muchas otras cosas. Por ejemplo, ¿cómo celebras? ¿Dónde vas para las salidas de empresa?", dice Zheng. "Estácambiando, pero estas son cosas invisibles que la gente da por sentado".

Y aunque la representación femenina y la adaptación cuidadosa se han convertido en temas comunes en el lugar de trabajo, especialmente con la llegada de la inversión socialmente responsable, todavía existe un tabú que la mayoría de los empleadores aún no quieren abordar: la violencia doméstica.

La historia de Julia es común. Para un artículo de revisión anterior, Zheng compiló toda la investigación empírica que estudió la efectividad de las prácticas de igualdad de género en el lugar de trabajo. A pesar de la gran cantidad de mujeres que serán víctimas de violencia doméstica en sus vidas, encontró muy pocos programas de apoyo liderados por empleadores para las víctimas. La única excepción que encontró fue en empresas de cosméticos como Avon y L'Oréal.

"Es algo de que se debería hablar más. Es como la menopausia, ¿verdad? Un tema femenino, no se habla de ello en nuestro lugar de trabajo. Pero es tan real", dice Zheng sobre la etapa hormonal natural que afecta a las mujeres de mediana edad. "Tiene que ver con la productividad, los beneficios, la eficacia, el rendimiento y todo tipo de cuestiones relevantes en el lugar de trabajo".

"Y me pregunto si la violencia doméstica es un problema tan femenino que es menos probable que se incluya. Pero es tan crucial porque esas son las personas que necesitan más ayuda".

Para las mujeres atrapadas en entornos familiares violentos, el lugar en el que pasan 40 horas o más a la semana podría y debería ser un refugio. Pero a menudo no lo es.

Relato de Rebecca Natale
Ilustración fotográfica de Siemond Chan
Traducción al español de Carlos Reyes y Natacha Maurin

​Un agradecimiento especial a Rosa Loza por su ayuda en la coordinación de varias entrevistas con familiares y amigos de Sandra a través de zonas horarias y barreras lingüísticas.

 

Cover Image
Siemond Chan

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In Absentia: Remembering Sandra Villena and finding her killer

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